¿Amor verdadero...?

domingo, noviembre 8

¿Por qué ahora?

Recuérdame, cuando duermes y adivino lo que sueñas, cuando lejos de nuestra cama sea en mí en quien piensas. Recuérdame.

¿Por qué las personas tienen la descarada manía de empezar a valorar cuando ya ven toda la empresa perdida? Cuando ya no queda nada por rescatar se lanzan hacia adelante pensando que la Providencia ha de auxiliarlos. Mi pregunta es ¿POR QUÉ HASTA ENTONCES?

Recuérdame cuando parta y no regrese a nuestra casa, cuando el frío y la tristeza se funden y te abrazan, recuérdame.

¿POR QUÉ NO ANTES? ¿POR QUÉ NO CUANDO TENÍAN A SU LADO A LA PERSONA POR LA QUE “DESVIVÍAN”? ¡Qué forma tan horrible de desperdiciar la existencia! Cierto, es inevitable que uno se arrepienta de ciertos pasos pero… ¿por qué regresar a pedir una segunda oportunidad? ¿por qué importunar a la otra persona con ello?

Recuérdame cuando mires a los ojos del pasado, cuando ya no amanezca en tus brazos y que seas invisible para mí… para mí ¡Recuérdame! ¡Amándote! Mirándote a los ojos, atándome a tu vida, ¡recuérdame amándote! Esperándote tranquila, sin rencor y sin medida.

No, no pienso volver contigo ¿después de 2 años de que ni siquiera me hablaras o me buscaras pretendes que regrese a tus brazos? ¿qué buscabas al mandarme esas cosas? ¿qué dejara mi vida para decirte “te amo, siempre te amé y nunca pude olvidarte”? POR DIOS! no me tengas en tan mala estimación. No me faltes al respeto, no juegues conmigo. Me dejaste vilmente de lado por otro amor ¿y ahora quieres que te responda que sí? Te odio por haberlo pensado.

Recuérdame, recuérdame, que mi alma fue tatuada en tu piel. recuérdame cuando sientas que tu alma está inquieta, si el deseo y tu amor no me calientan recuérdame. Recuérdame cuando mires a los ojos del pasado, cuando ya no amanezca en tus brazos y que seas invisible para mí.

Luego tú ¿qué quieres al venir cínicamente y pedir eso? Me das miedo, he de confesártelo. No quiero que ocurra ya nada entre nosotros. Maldigo la hora en la que te conocí, en que me atrajiste, en que acepté estar cerca de ti y me ilusioné por pensar que (tal vez) romperíamos todos los esquemas establecidos y seríamos felices. No, no te amo ni una pizca, nunca te amé.

Recuérdame, amándote, mirándote a los ojos, atándome a tu vida. Recuérdame amándote, esperándome tranquila sin rencor y sin medida. recuérdame, recuérdame, que mi alma está tatuada en tu piel.

Y finalmente tú. El caso más triste de todos. Ya me habías perdido una vez, luchaste con todas tus fuerzas para recuperarme y… ¡volviste a hacerlo! Despreciaste mi presencia, mis besos no fueron bien recibidos. ¿VOLVER? ¡¿PARA QUÉ?! ¿PARA VOLVER A PASAR POR LO MISMO? ¿con qué objeto? Ya no te amo, cierto es que lo hice, me impresionó tu tenacidad. Pensé que sabrías valorarme y ahora, ahora…

Ahora he encontrado a la persona más maravillosa de todas. El hecho de que corresponda mi amor es sólo un bonus (grandiosísimo, por cierto). Sólo verlo sonreír me bastaría. Le amo con toda mi alma. Amo la magia que se desprende de él, amo la manera en la que me mira. Amo que todos los días me recuerde lo afortunado que es por tenerme y que no deje pasar uno sólo sin decirme de viva voz que me ama y todo lo que por mí siente. Amo cuando me desarma con una mirada o me sorprende con un detalle, amo que no se enoje conmigo, amo que se preocupe por mí a cada instante, que tenga el nombre más hermosos de todos y el apellido igual.

¿Por qué no pueden entender eso?

Esto no es un lamento por lo que “perdí”. Es un grito de ¿por qué rayos lo hacen? ¡Sigan con su vida, olvídenme, déjenme en paz! Amen a otra chica, una a la que SÍ valoren o una que esté dispuesta a volver cada vez que la desprecien.

Porque yo no soy de ese tipo de chicas.

Sin embargo se los agradezco. De no haber sido por sus desprecios jamás habría el destino encontrado un camino más hermoso para conducirme hasta mi actual novio. Gracias por que ese sufrimiento se ve justificado en mi inmensa felicidad de ahora.

miércoles, octubre 7

¿Ego…ísta?

A veces puedo ser terriblemente egoísta.

Encontrarme dividida entre dos lados.

Aquel que dice: ¡ay, por Dios! ¿cada cuánto ocurrirá esto? ¿cuánto aguantará antes de mandarnos al carajo?

y

Aquella voz que dice: Nunca antes habían tenido una oportunidad así… ¿quién eres tú para quitársela? Egoísta, ególatra ¡narcisista!

No se siente bonito escuchar a ambas voces, darles la razón a ambas y tener ganas de obedecer a una sola de ellas pero por razones de fuerza mayor estar esclavizada a la otra.

Nada va a pasar… tú tranquila nadie va a tocarte… nada va a pasar… estoy aquí, pa ti, para cuidarte. Nada va a pasar.

Sólo puedo amarte más cada día, Alex. TE AMO.

lunes, octubre 5

Mirandalandia

No muy lejos de mi mundo, en un lugar apartado de la bella región capitalina se encuentra un universo paralelo donde las cosas se desarrollan de manera distinta a la que imaginamos.

Es en ese lugar donde encontramos animales como el típico perro (con 6 patas de tigre) o el terrible Gatozilla (que se come tus almohadas y sus fundas si no le das de comer 10 kilos de carne de gallina asada, 10 de lasagna, 20 de fruta, etc. etc. una dieta bastante voraz) inclusive el dragónleopardo, con 2 pares de alas de dragón, patas y cola de dragón, también arroja fuego, el resto de él es un leopardo.

Pero no sólo podemos encontrar animales fantásticos en ese lugar, también hay felicidad a montones pues, cuando llueve, las gotas que caen son de jugo del sabor que uno más prefiera. A lo lejos se aprecia un volcán que cuando hace erupción arroja chocolate y bombones junto con pedazos de hot cakes.

Allá en la lejanía existen paisajes casi afrodisíacos y las calles están hechas de material esponjoso, de tal forma que podrías quedarte dormido en plena calle sin problemas.

Es un sitio dedicado exclusivamente a la protección de los animales, inclusive de aquellos que hacen daño (¡o que se roban tus almohadas!). Y donde la única regla es: Haz todo lo que quieras para ser feliz.

Después de todo esto ¿quién no desearía una casa en Mirandalandia?

Infidelidad

Love for ever, love is free

Feel Good Inc. Gorillaz.

Hace no mucho me preguntaba uno de mis primos si yo le había sido infiel a alguna de mis parejas.

Para ser sincera… yo no lo siento así.

Legalmente y honorablemente acepto que fui infiel durante mis relaciones, pero cuando yo me vuelvo infiel no es por diversión, entretenimiento, venganza o ganas de poderío. No, realmente no.

Lo hago cuando ya no me siento unida psicológicamente/afectivamente a la persona que sea mi pareja en ese momento. Yo no fui infiel por el simple hecho de “mira cómo puedo conseguirme a otro”, no, lo hice porque ya estaba preparada para “dar el salto”. Para mí (filosóficamente hablando) nunca fui infiel, después de todo yo ya había cortado interiormente con mi pareja para cuando lo hice. Ok, aunque la otra persona no se hubiera enterado sino hasta después. Tampoco es que haya dejado pasar mucho tiempo, máxime al día siguiente mi pareja ya sabía que lo nuestro había terminado.

A pesar de mis palabras sé que lo que digo no justifica para nada mi comportamiento ni me redime de un posible daño que les haya infringido a mis exparejas. No se preocupen, no se ve que a ellos les haya importado tanto.

domingo, septiembre 6

Recompensa

Desde hace tiempo no seguimos las aventuras de aquella doncella brujita que decidió buscar ella misma a su príncipe policromático. Por ello nos tocará triple ración.

¿En qué nos habíamos quedado? ¡Ah sí! En que ella se quedó con el hechicero del bosque para disfrutar de la efímera felicidad que puede ofrecer la vida.

Pues bien, un buen día la brujita descansaba junto a un manantial rodeada de los verdes arbustos cuando el hechicero hizo acto de presencia:

-¿Has pensado en los cambios?- le preguntó.

-Todo el tiempo- respondió ella.

-Han… abierto una convocatoria… para un concurso de magia. Los ganadores van a recibir instrucción especial del propio Merlín para sus estudios. Pienso ir.

-Yo también- contestó la doncella cerrando los ojos.

-Va a ser difícil. Inclusive para nosotros. ¿No crees que sería bueno que nos separáramos un tiempo? Tal vez así podríamos acomodarnos y sentirnos a gusto.

El corazón de la doncella sonrió amargamente, así que le había dado tantas vueltas al asunto porque ya no era lo mismo entre los dos.

-¿Eso crees? Piénsalo- le respondió.

El agua seguía corriendo a su lado, el sol jugueteaba entre las hojas. Al final se decidió que irían juntos al pueblo y probarían suerte.

Antes de ello fueron a conocer la zona por la que andarían desarrollándose. La aldea resultó ser un cómodo lugar donde las personas eran amables y siempre tenían prisa, todos estaban expectantes por los concursos, ya que se habían abierto convocatorias en muchas áreas con grandes premios en cada una.

La bruja y el hechicero decidieron rentar cada quién una cabaña para vivir. Se instalaron cómodamente y recorrieron a gusto los lugares aledaños. El día del concurso ambos resultaron seleccionados para la academia.

Aunque ya casi no se veían. La brujita incluso se descubría pensando en la búsqueda que había dejado del príncipe multicolor. Al menos hasta ese momento no había visto a ninguno. Al igual que en los otros pueblos los había de todos colores pero no uno sólo que contuviera todos al mismo tiempo.

-Ni siquiera sé qué aspecto debe tener cuando lo encuentre- pensaba con tristeza la brujita mientras hacía unos pases mágicos para desaparecer antes de que el hechicero llegara al lugar donde se encontraba. Desde hacía unos días se sentía rara, necesitaba que alguien la abrazara muy fuerte, casi casi estrujándole los huesos. Necesitaba que alguien compartiera por un momento su carga de aferrarse a la vida, que ella pudiera soltarse mientras otro la aferraba para que descansara y se sintiera acompañada. Pero nadie le podía ofrecer eso.

La cabeza de la brujita dolía un poco. Llegó a su casa por el método convencional (caminando) para buscar el viejo remedio contra la desilusión. Anduvo por toda su casa revolviendo pociones, pócimas, venenos, curas y poner todo patas arriba… nada… nada de nada.

-Maldito frasco ¿dónde lo puse?- en vez de eso decidió buscar una droguería cercana, así se le quedaría en la memoria por si le hacía falta algún ingrediente en el futuro.

Vagó por un rato hasta que descubrió una justo en la esquina de donde se encontraba su hogar. De toda aquella zona brotaba una poderosa magia escondida, ella lo notó al instante a pesar de las capas que la cubrían. “Es natural” pensó “Es una droguería, debe tener miles de ingredientes que en conjunto crean ese efecto” Pero no, aquella se sentía como una magia más antigua y más fuerte que el resto. Mas la cabeza apuraba por un remedio, así que dejó zanjado el asunto y se dirigió hacia allá.

Al entrar lo primero que vio fue al príncipe que atendía en el mostrador. Un príncipe rojo bastante apuesto y con unos ojos hermosos. Sacudió la cabeza para restarle importancia al tema y se dirigió a buscar su pócima. Con el rato la encontró y miró de reojo hacia la caja mientras se decía para sus adentros: “No está tan mal el príncipe naranjita……………….. ¿NARANJITA?”

Volteó sin mucha discreción. Sí, sin duda el príncipe era naranja. Regresó a los estantes por un ungüento para los ojos. Ya estaba medio daltónica confundiendo colores.

Llegó a la caja para que le hicieran la cuenta de sus productos mientras sacaba el dinero:

-¿Algo más, linda?

Ella lo miró brevemente a los ojos. Indudablemente eran hermosos y muy profundos. Algo en él le resultaba extraño y… familiar. La magia. La magia poderosa que había sentido al entrar al local… parecía provenir de él.

-Nada más, gracias- respondió y salió con sus cosas.

Como último recurso buscó en un reflejo cercano al príncipe que atendía y su mente dio un vuelco cuando su mente decodificó el color del príncipe: amarillo.

-¡¿QUÉ DEMONIOS?!- se preguntó ella interiormente. Salió del local confundidísima.

*-*-*-*

-Entonces el cantante se volteó y comenzó a girar delante de los aldeanos, su música es de lo más loca…- el hechicero estaba hablando acerca de algo importante para él, la brujita lo veía y lo oía, mas su mente se hallaba volando demasiado lejos de todo aquello.

“Rojo… ¡estoy segura de que era rojo! Me he puesto las gotas tres días seguidos y no he notado ningún cambio en como se supone que veía las cosas… luego naranja ¿cómo lo hizo? Y al final… un no confirmado amarillo”.

-¿Me escuchas?- le preguntó él. Ella regresó a la realidad abruptamente.

-No te había visto en días. Algo ha cambiado en ti… en tu esencia- comentó ella.

-No que yo sepa- respondió él molesto.

-Claro que sí, ya no tienes esa aura mágica atrayente- la brujita abrió mucho los ojos al darse cuenta de que estaba expresando sus pensamientos en voz alta y más al darse cuenta de una conclusión obvia.

El hechicero desapareció sin dar otra explicación y la brujita lo siguió a través del portal que había dejado abierto.

-¿Estás…?- comenzó a decir ella- ¿Estás perdiendo tu magia? ¿Verdad?

Por toda respuesta el hechicero volvió a desaparecer y esta vez la brujita decidió ya no seguirlo.

“Tal vez podré encontrar un remedio para el hechicero en la droguería del otro día” pensó en casa pero su conocimiento personal la hizo preguntarse: “¿De verdad quiero ir ahí a buscar un remedio o sólo por ver al príncipe color-distinto?” Antes de darse cuenta ya sus pasos la encaminaban hacia el lugar.

Entró sin verlo. Luchando mentalmente por no voltear a la barra. Caminó entre los estantes sin acordarse qué iba a buscar, terminó tomando unas papas Magiabritas para justificar su ida. El mostrador estaba desierto y ella empezó a sacar dinero para pagar pero de pronto…

-¿Algo más, hermosa?

-No, gra…….- ¿VERDE? ¿ESTABA VERDE? ¿QUÉ HACÍA ESE PRÍNCIPE EN VERDE? ¿NO SE SUPONÍA QUE ERA ROJO, NARANJA O AMARILLO? Cuando todavía estaba en tonalidades afines la brujita tenía esperanza de estar en errores de luces, pero ahora el color no tenía nada que ver con los anteriores-…. cias.

Y esos ojos. Ese cabello. Las manos. La sonrisa pícara, sabedora de su poder. Suspiró sin darse cuenta.

Los labios.

Salió casi volada con sus cosas. Deseosa de ya encontrarse en su casa. Llegó y se encerró con cerrojo en su torre.

-¿Qué me está pasando?- se preguntaba una y otra vez- yo tengo a un hechicero conmigo. Pero… esa magia… ese hechizo que lleva ese príncipe con él. Es como si fuera… no, no podría ser, simplemente no puede ser. Estoy soñando, estoy loca, el ungüento no sirve……. ¡NO!

*-*-*-*

Definitivamente la academia era demoledora, a tal grado que la brujita terminó con la cabeza hecha un nudo. Ese día se vio con el hechicero unas 2 horas. De regreso a casa sus pasos la llevaban directo a la droguería. En vano se resistió, se dio cuenta de que todo su ser deseaba ir hacia allá así que cedió.

Al entrar miró al príncipe y sin sorpresa lo descubrió de un color azul claro, comenzaban a encantarle aquellos colores. En silencio se preguntaba si… tal vez… acaso… ojalá… por favor… la búsqueda… hubiera… ¿dado frutos? Él notó su presencia y salió para recibirla. Así como ella iba de deshecha por el día él la tomó entre sus brazos y la abrazó fuerte… ¿fuerte? ¿cómo había sabido él que lo que ella necesitaba era un abrazo de ese tipo? Además le plantó un beso en la mejilla. Aquellos labios le quitaron todo peso de encima.

El tiempo se hizo polvo, resultó ser el agua más pura en una clepsidra, pasando sin control. La brujita se pasó hablando con el príncipe toda una tarde. Sus problemas habían quedado en el olvido. Su vida había quedado en el olvido. Todo era pasado hasta ese momento. Se sentía plena, feliz, completa, como un rompecabezas que encontrara su pieza faltante. Nada más importaba.

Día tras día ella regresaba y él la recibía con la misma calidez como si no la hubiera visto en miles de años. Otra vez ella desdeñaba su vida pesada y la cambiaba por felicidad y sonrisas. Además de ciertos hermosos cambios, los besos poco a poco iban siendo más cerca de la boca y los colores habían evolucionado, el príncipe ya había pasado por toda la gama de rojos, amarillos, azules, verdes, morados y naranjas, a veces incluso frente a los ojos de la brujita.

Para más coincidencia ella le reveló a él su nombre secreto, aquel por el que nadie más la llamaba, el verdadero, el que no usaba por ser especial. Sorpresa. Grata e increíble sorpresa: Él se llamaba igual sólo que en masculino.

-Tú eres como yo- le dijo un día el príncipe.

-¿Por qué lo dices?- le preguntó ella.

-También tienes todos los colores dentro de ti.

Ella simplemente quiso gritar de euforia.

¡ÉL PODÍA VER QUE ELLA TAMBIÉN ERA MULTICOLOR!

*-*-*

El cumpleaños de la brujita se acercaba. El hechicero se apareció sin previo aviso para anunciar que ese día era oficialmente para pasarla juntos.

También el príncipe se estaba anticipando al evento. Le llamaba cada cinco minutos para felicitarla, le llegaban mensajes por ave cada media hora para recordarle lo especial que era.

El esperado día empezó con las felicitaciones del príncipe y una serenata a capella en su balcón. Ella sonrió para sus adentros, feliz del mundo, de la vida, de todo.

Con el rato llegaron más felicitaciones, regalos y todo. Pero ella no podía dejar de pensar en el príncipe. Más aún, había tomado una decisión respecto al hechicero y sólo estaba buscando el momento preciso para decírselo.

Había decidido dar el todo por el todo con el príncipe. Que si él no la quería… pues ya ni modo. Que si sólo estaba jugando con ella… pues ni qué hacerle. Estaba enamorada. El amor nunca entiende de razones.

El hechicero la dejó plantada con la celebración y ella necesitaba aclarar su mente respecto a todo, así que se dedicó a caminar sin rumbo fijo. El día anterior el príncipe le había robado un beso de la boca. Eso la volvía loca.

El paseo la llevo otra vez hasta la droguería. Allí se detuvo cuando encontró cerrado. Llevaba mal humor. No sabía cómo iba a hacer nada. La puerta le fue abierta por el guardián de la droguería, un viejo hechicero molestón y agradable. Entró para encontrarse con que su príncipe estaba solo y platicaba con una chica. Tomó una empaque pero resultaba que el dragón que llevaba los pedidos estaba en huelga así que no podía cobrarse nada.

-¿Cuánto tardará?- preguntó la brujita.

-Unos 5 minutos- dijo él.

-Es mucho. Adiós- respondió ella. Simplemente no tenía ganas de discutir, era su cumpleaños y no había seguido la línea que ella esperaba.

-¡Pero si acabas de llegar!- gritó él.

Ella dijo adiós por el reflejo.

*-*-*

Sola en su torre, luego de que el portero del edificio le dijera que el hechicero había acudido a buscarla pero había hallado un potente hechizo obstruyéndole la entrada con lo cual se había ido muy enfadado, pensaba la brujita con la música a todo volumen.

De repente una llamada mágica le sorprendió. El número era el del príncipe. No quería contestar. Mentira, sí quería. No. Sí. No. Sí. Al final descolgó.

-Ven, no quiero bailar solo tu vals. Te fuiste muy rápido. Ven. Quiero felicitarte.

Antes de que pudiera terminar las frases la brujita había decidido renunciar a su enojo, a toda su desesperación y acudió a la droguería sin más.

En cuanto entró recibió un beso en plena boca, lo correspondió con toda la mágica ley. Allí se fueron todos sus problemas, allá iba su coraje, incluso en ese beso se pasó la voluntad de la brujita.

Y ahí. Con un pastel improvisado, canciones para bailar y muchas risas… pasó el mejor cumpleaños de toda su vida.

*-*-*

Al día siguiente decidió no dilatar más el asunto y, para no lastimar al hechicero, le dijo que simplemente ya no deseaba continuar y punto. No le contó nada acerca del príncipe policromático con el que se estaba jugando el corazón.

*-*-*

El relato de hoy tiene un final muy feliz. La brujita salió con el príncipe y la magia fluyó en cada punto de sus vidas. El tiempo que estuvieron juntos se pasó volando. Cada vez que se abrazaban el viento los envolvía. La astrología los marcaba como destinados. Tenían muchos gustos afines. Él la divertía mucho. Eran exactamente lo que habían estado buscando el uno en el otro.

Se hicieron novios y son felices luego de aquel largo coqueteo que precedió a la felicidad. La brujita no tiene palabras para describir todo lo que su vida ha cambiado en tan poco tiempo, en cómo el amor todo lo puede, en el destino que une vidas por arte de magia, en que los dragones en realidad sí están por ahí escondidos.

¡Y decían las malas lenguas que los cuentos de hadas y príncipes policromáticos no existían!

viernes, agosto 28

…es Él…

Últimamente me encuentro perdida, loca, hecha un lío… enamorada. Me han hechizado un par de ojos cafés con reflejos dorados, una sonrisa perfecta, ¡unos labios tan hermosos! y un cabello entre rebelde y arreglado.

No podría pedir más en esta vida.

De verdad que no podría. Él resulta ser toda mi inspiración, mi motivo para continuar mi día a día, lo que me incita a levantarme en las mañanas, mi primer pensamiento cuando me despierto y el último cuando me acuesto, la persona que me hace reír y con la que siento esas cosquillas intensas en mi estómago cada vez que lo veo.

Es romántico, lindo, tierno, cariñoso, simpático, caballeroso. No, de verdad que yo no creía en el amor a primera vista, mucho menos en un amor tan genial como este.

Si me he sentido en una película desde que lo conocí. Cuando nos abrazamos ocurre el evento más mágico que se puedan imaginar: ¡el viento nos rodea! levanta hojitas y toda la cosa. Además nos podemos leer la mente el uno al otro en ciertos momentos.

Es detallista. El otro día me dio una rosa roja que cortó del jardín de su mamá, jeje, tiene una abuela bien loca. Sabe cuándo le estoy mintiendo, la verdad yo no sé qué tanto pueda servirle eso ya que en realidad no deseo mentirle nunca.

Lo amo. Estoy dispuesta a arriesgarme por él a hacer cualquier otra cosa. ¡Sabe imitar a Confi! También a los Poetas Huevos. En mi cumpleaños fue el mejor regalo de todos, se preocupó por hablarme y sacarme de una depre, arrancarme una sonrisa.

Además está estudiando medicina. Conviene ¿eh? Se sabe todas las zonas erógenas del cuerpo humano….. jajajaja, pero no es eso, bueno sí se las sabe, pero nuestra relación va más allá.

No puedo creer haberme topado con alguien así. Es como un sueño, es un bellísimo sueño del que nunca quisiera despertar. ¿Qué cosa tan genial habré hecho para que el destino escribiera que estaríamos juntos?

No lo sé. Pienso disfrutar esto al máximo. El tiempo que duré, que será por la eternidad.

Lo amo de verdad. Lo adoro con cada parte de mí. Me ha hecho feliz hasta un extremo en el que yo no conocía. Ahora no concibo mis días sin su calor, sin su voz, sin su dulzura.

Gracias a Dios por ponerlo en mi camino, gracias a él por entrar en mi vida.

Por cierto que las coincidencias ahí no acaban: además se llama Alejandro. Mi querido Alex.

viernes, agosto 21

Soltar amarras

¡Hoy cumplí 18 añitos! Y nunca me imaginé que un cumpleaños pudiera ser tan lindo luego de sucesos tan feos.

Sucede que un gansito, un cerillo y un vaso de unicel con Coca-Cola me enternecieron. Sobre todo por la persona que se preocupó por hacerme sentir especial y me llevó serenata anoche!!!

Sí, estoy mega feliz y dudo que algo pudiera opacarlo. Al principio llegué deshecha, quería llorar, mi alma estaba en completa decaída y todavía más porque mi último puerto me había dado a entender que nomás no podía tocarlo.

Pero luego de un ratito recibí una linda llamada y al poco rato me encontraba riendo a todo lo que da.

MIL GRACIAS POR RESCATAR MI DÍA. POR HACERME SENTIR ESPECIAL, POR OFRECERTE A DERRIBAR SIN PIEDAD TODO LO QUE ME HIZO SENTIR MAL.

Tal vez esto terminará siendo una cruel broma pero…

…por ahora…

¿por qué no?

lunes, agosto 17

Delicioso bocado

Estaba sentada. Contemplando desde lejos el vidrio de la tienda, con los binoculares podía acercarse más a su objetivo. Dentro de su mente fluía un mar de pensamientos:

-Entonces ¿es así de sencillo? ¿Todo terminará ya? ¿Sin que ocurra nada más? ¿Se irá tan sólo así? Si cada vez que lo veo percibo a lo que sabría si pudiera probarlo.

Y así la senda de aquella marejada se deshacía en horribles especulaciones futuras.

-¡Ni siquiera en mi cumpleaños! ¡Un “tal vez” que ¿de qué me sirve?! ¡Se irá y no importará nada! Debería poder comprar la tienda entera, así no se iría, para siempre recreando mi vista y probablemente comerlo yo solita.

Volteó. Una silenciosa lágrima se deslizó por su mejilla. De verdad le dolía verlo y que no fuera suyo. Aspiró para contener su nariz que ya comenzaba a fluir. Aquel capricho se iría en menos de una semana para complacer el cumpleaños de otra niña ¡en aquel vidrio lucía tan delicioso! no había el dinero como para llevárselo de la tienda.

-Maldito pastel de chocolate con relleno de fresa- gimió soltándose en lloriqueos infantiles.

sábado, agosto 15

¿Eh?… ¿He?

CIELO

Fotografía por: Mariana Denisse Vergel Munguía

¿Será cierto, eh? Todo eso que dicen las voces. Ya en silencio, ya a gritos. Una clepsidra que empieza a odiar el agua, le aborrece pero sin ella no sería nada.

Tal vez esta sea la última entrada de un reino que quedará en el olvido del tiempo, perdido y sin señales de un posible regreso. El alfaguara que brotaba amenaza con extinguirse por las circunstancias.

¿Pero no he cometido otros imposibles antes? ¿No he sido llamada bruja, maga, error? ¿No por desafiar las leyes he terminado donde estoy? Yo seré la pérfida en demostrar que aquella inmortal frase de “Seamos realistas: pidamos lo imposible” es columna de todo pensamientos humano.

¿Acaso la respuesta es abandonar, es dejarse ir, es perderse, es morir, es aceptar, es conformarse, es negarse a ver? Si la vida ha de terminar venciéndome, al menos haré que en el suelo queden restos de una encarnizada batalla y muestre ella misma las cicatrices de mi colérico orgullo por no permitir nunca más.

El problema no

tiene solución

Dependen de uno los signos de puntuación.

sábado, agosto 8

Cambios

15 Everybody in my XVII “A esa edad todo te pasa”

Diablo Guardián. Xavier Velasco.

Los cambios son una parte especial de la vida, sin ellos la rutina se vuelve lo peor de este mundo.

En este punto del camino se presenta uno interesante para mí: la universidad. Con todo el rollo que representa (nuevo todo: compañeros, amigos, maestros, espacios, libertades, obligaciones, clases, materias y -¿por qué no?- enemigos).

Lo que hace diferente a esta vida son los pequeños cambios que imprimimos en cada una de las etapas, son esas decisiones que tomamos para bien o para mal y esperamos a que den resultados. Ya que, virtualmente, vivimos en una gigantesca rutina humana: nacer, crecer, reproducirnos (si tenemos suerte) y morir. Y mentira que alguien escape de al menos 3 de estas cosas.

Yo soy rara con eso de los cambios: me encantan. Es decir, cuando se me presenta una oportunidad de cambiar casi siempre la tomo, me gusta experimentar lo nuevo y arrojarme a la aventura con cierta seguridad. Pero también amo las cosas fijas, las que permanecen y si se cambian habría una descompensación tremenda. Por ejemplo, si voy a un restaurante yo sola y elijo una mesa… pueden estar seguros que todas las veces que vaya sola voy a elegir la misma a excepción de que haya contemplado un mejor lugar y me cambiaré para, de todas formas, elegir esa en adelante.

Cuando elijo una comida que ame en algún lugar… la comeré todas las veces que vaya.

No sé por qué lo hago. A ciencia cierta no estoy muy segura del desarrollo mental de esas acciones. Pero así soy, es una manera de personalizar mis cosas, creo.

Me ocurre con todo, los hoteles, la comida, los supermercados. Pero aprecio demasiado los cambios, los creo necesarios para dar sentido a la existencia de las personas, si no metes cambio a tu vida: no habrá un mañana, ni un verdadero despertar.

Todo cambio es bueno ¿o no?